La Audiencia de Palma ha condenado hoy a un padre a cuatro años de prisión por dos delitos de abusos sexuales por someter a tocamientos íntimos a su hija en dos ocasiones en 2011 cuando la menor tenía 12 años en Ibiza. El hombre, español de 51 años, ha confesado los hechos y ha aceptado dos penas de dos años de cárcel.
El progenitor no llegará a ingresar en prisión porque el tribunal le ha suspendido las dos penas con la condición de que no vuelva a delinquir en un periodo de cinco años, que pague la totalidad de la indemnización de 18.000 euros y una multa de 19 meses a razón de dos euros diarios y que realice una terapia de educación sexual.
La Audiencia de Palma ha condenado hoy a un padre a cuatro años de prisión por dos delitos de abusos sexuales por someter a tocamientos íntimos a su hija en dos ocasiones en 2011 cuando la menor tenía 12 años en Ibiza. El hombre, español de 51 años, ha confesado los hechos y ha aceptado dos penas de dos años de cárcel.
El progenitor no llegará a ingresar en prisión porque el tribunal le ha suspendido las dos penas con la condición de que no vuelva a delinquir en un periodo de cinco años, que pague la totalidad de la indemnización de 18.000 euros y una multa de 19 meses a razón de dos euros diarios y que realice una terapia de educación sexual.
El acusado inicialmente se enfrentaba a una petición de condena de 15 años de cárcel, pero el fiscal hoy ha rebajado su solicitud al calificar los hechos como dos delitos de abusos sexuales básicos. Además, ha apreciado la circunstancia atenuante muy cualificada de reparación del daño, ya que el sospechoso ya ha pagado la mayor parte de la indemnización, 15.000 euros.
El padre ha admitido los abusos sexuales a su hija en 2011. Tras el reconocimiento de los hechos, la sección primera ha dictado sentencia ‘in voce’ contra él. Además de los cuatro años de prisión, la sala le ha impuesto la prohibición de aproximarse y comunicarse con su hija durante tres años por cada delito y la medida de cinco años de libertad vigilada, en los que el encausado deberá seguir un programa de educación sexual. La condena se le ha suspendido por un plazo de cinco años, tras alcanzar un acuerdo el fiscal y el abogado defensor. El fallo ya es firme.
Los hechos se remontan a 2011 cuando el progenitor, de 51 años, con el fin de satisfacer sus apetencias sexuales, en una ocasión aprovechó que su hija de doce años estaba durmiendo en la misma cama y la sometió a tocamientos en la zona genital. Otra vez en ese mismo año, el hombre, con el mismo ánimo libidinoso, volvió a abusar sexualmente de su hija cuando ella se encontraba tumbada en el sofá con los ojos cerrados. Estos dos episodios tuvieron lugar en un domicilio en Ibiza.
Según la fiscalía, el padre se prevalió de la supremacía que le daba su edad, su experiencia y de que su hija dormía en la habitación.








