El matrimonio formado por José García-Margallo Solo de Zaldívar y Macarena Guisado, ambos de 43 años, y sus dos hijas, Lourdes y Macarena, de 9 y 11 años, perdieron la vida este jueves cuando practicaban barranquismo en el Barranco de los Hoyos, en Jerte. El quinto miembro de la familia, Joaquín, de 6 años, resultó herido leve y fue trasladado al hospital Virgen del Puerto de Plasencia, donde recibió también la primera ayuda psicológica.
Porque es el único miembro de esta familia de Don Benito que ha sobrevivido a un accidente marcado por el agua en un día, además, en el que diluvió literalmente en Jerte.
Estaban disfrutando de unos días de descanso. Se habían alojado en unos apartamentos rurales de Navaconcejo, a unos 40 kilómetros de Plasencia, y en la mañana de ayer habían quedado con un monitor para practicar barranquismo en el conocido como Barranco de los Hoyos.
Se trata de una garganta pequeña que nace en el Monte Traslasierra, ubicada en la zona norte de Jerte, que limita con el Ambroz, y que discurre próxima a otra garganta más grande, la de los Papúos, con la que finalmente se une ya cerca del pueblo para terminar en el río que da nombre a la localidad.
Sobre las diez de la mañana de ayer la familia acudió hasta la oficina de turismo, situada en la misma N-110, al final del pueblo y enfrente del consultorio médico. Allí habían quedado con el monitor que les acompañaría a hacer barranquismo. Un deporte de aventura que se practica en los cañones o barrancos de un río, que consiste en descender por el cauce de una garganta afrontando los obstáculos que se vayan presentando, tales como saltos, toboganes, rápeles…
La práctica de este deporte fue la que llevó a la familia dombenitense hasta la oficina de turismo. Desde allí subieron hasta el Barranco de los Hoyos, que tiene un recorrido fácil y asequible para los que se inician en el barranquismo.
Sin embargo, la fatalidad quiso ayer que pasadas las once y media de la mañana, cuando los cinco miembros de la familia y el monitor se encontraban a unos 300 metros de una toma antigua de Jerte, aproximadamente en el medio del recorrido apto para el barranquismo en este espacio, una crecida les arrastrara. Fue el monitor el que dio la voz de alarma. «El que llamó al 112 y puso todo el dispositivo en marcha», aseguró ayer Gabriel Iglesias Sánchez, alcalde de Jerte.
El Centro de Emergencias activó un plan de búsqueda y localización en el que han intervenido miembros de la Guardia Civil, Bomberos, Protección Civil, Cruz Roja, buceadores, personal sanitario y un helicóptero.
Este dispositivo permitió localizar en un primer momento a los tres menores, a las dos niñas de 9 y 11 años y al niño de 6 años, en el propio barranco. El menor de la familia presentaba heridas leves, pero no fue el caso de sus hermanas. A diferencia de estas, el menor no había sido arrastrado por el agua. Por eso, los muchos esfuerzos que se hicieron por reanimar durante más de dos horas a las niñas, según informó ayer la delegada del Gobierno, Cristina Herrera, no sirvieron para nada.
Bastante más complicado fue encontrar y rescatar los cadáveres de sus padres. Según los vecinos de Jerte, fueron otros turistas que practicaban barranquismo en la Garganta de los Papúos, la zona a la que acuden no ya los de iniciación, sino los que tienen pericia en este deporte, los que encontraron el cadáver del padre, en esta garganta con la que conecta el barranco. Y mucho más lejos de donde supuestamente sufrieron la caída por la tromba de agua, hallaron a la madre. Fue en la zona conocida como ‘charco de tenería’, al final de la Garganta de los Papúos, muy próxima ya a la piscina natural del pueblo, a unos dos kilómetros de distancia del lugar donde la crecida pilló por sorpresa a la familia y al monitor.
Porque además de las lluvias de la noche, desde la mañana de ayer hasta primera hora de la tarde, cuando se lograron rescatar los cadáveres de los progenitores, también llovió con mucha fuerza en Jerte. No en vano, el Centro de Urgencias y Emergencias de Extremadura había activado el aviso amarillo por lluvias y tormentas en las comarcas del Tajo, Alagón, Villuercas, Montánchez, La Siberia y zona norte de la provincia de Cáceres, donde su ubica el municipio de Jerte. De hecho, esta zona registró ayer intensas lluvias, entre 34 y 52 litros por metro cuadrado. Una situación, por tanto, que dificultó de forma notable las tareas de localización y rescate. Y el tráfico en general en la propia N-110, una carretera nacional que ayer se convirtió en un ir y venir de decenas de vehículos de los diferentes cuerpos de seguridad y servicios que acudieron en auxilio de las víctimas.
El propio consultorio médico se convirtió, de hecho, en un centro operativo improvisado y lugar al que se fueron trasladando los cadáveres. Ante la mirada triste y silenciosa de los muchos vecinos de Jerte que supervisaron el desarrollo de un operativo que según avanzaban las horas, desde que el monitor dio el aviso, fue confirmando las peores previsiones. Hasta que pasadas las tres de la tarde, la delegada del Gobierno, Cristina Herrera, confirmó que finamente habían muerto cuatro de los cinco miembros de la familia, y mostró su pesar en Jerte, hasta donde se desplazó para conocer lo ocurrido.









