Se libra de una pena de 15 años de cárcel gracias al teléfono móvil

En la media hora en que un delincuente atracaba una gasolinera, él envió 37 WhatsApp a su novia con la que había roto.

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Una reconciliación de enamorados por medio de la aplicación de mensajería WhatsApp ha servido para demostrar que un joven no fue el autor de un atraco violento a una gasolinera de Zarza de Granadilla, hechos por los que ha permanecido en prisión, sin embargo, desde noviembre a mayo pasados.
Durante la media hora en la que el atracador entró con una pistola en la estación de servicio de la localidad cacereña y ató a los dos empleados, este joven envió hasta 37 mensajes a su novia con la que había roto poco antes. Los mensajes eran de reconciliación porque habían decidido volver a vivir juntos. El juez ha considerado que ambas acciones, atracar y mensajear de forma tan intensa, no son compatibles.

En el juicio, que tuvo lugar el pasado 24 de mayo en la Audiencia Provincial de Cáceres, se descartó que el acusado fuera el autor del atraco, ya que las cámaras de vídeo de la gasolinera no recogieron en ningún momento que el delincuente estuviera usando o escribiendo en un teléfono móvil. El tribunal decidió ese mismo día dejar en libertad al acusado, que ha estado seis meses en prisión.

El atraco a la gasolinera de Zarza de Granadilla ocurrió el 3 de noviembre de 2016. A las 14.52 horas entró en la estación de servicio un joven que vestía con una sudadera blanca con capucha. Tenía gafas de sol, una mascarilla para la alergia y usaba guantes.

Llevaba una pistola y al entrar gritó al único empleado: «¡Esto es un atraco!». De la caja registradora cogió 210 euros y le exigió al trabajador que le diera la llave de la caja fuerte. Este no tenía la llave. Le obligó a echarse en el suelo en donde le ató con unas bridas las manos y los tobillos. A las 14.57 entró otro empleado al que encañonó. También le pidió la llave de la caja fuerte, pero le explicó que la tenía el encargado. Le obligó a que se tumbara en el suelo, atándole las muñeca y los tobillos con cinta de embalar. El atracador se marchó a las 15.02.

Los empleados lograron liberarse diez minutos más tarde y avisaron a la Guardia Civil.

Se montó entonces un dispositivo para localizar al atracador, y el 8 de noviembre, cinco días más tarde del atraco, fue detenido el supuesto delincuente, un joven que el día del suceso fue visto en la cercana localidad de Baños de Montemayor con una sudadera blanca idéntica a la que usó el atracador. Este joven tenía antecedentes por delitos contra el patrimonio.

El juez decretó su ingreso en prisión ese 8 de noviembre y permaneció encerrado hasta el pasado 24 de mayo cuando se celebró la vista oral. El ministerio fiscal pedíapara él una condena de 15 años de prisión, mientras su abogada defensora, María Ángeles Gallego, defendía su inocencia.

Es cierto que el acusado estaba ese día en Baños de Montemayor, que se encuentra a unos 20 minutos de la gasolinera atracada, pero el joven acusado no tenía coche. Estaba viviendo en Béjar con su novia, habían discutido y él tomó el autobús hasta Baños de Montemayor, en donde tenía previsto coger otro que le llevara a Plasencia. Llegó a Baños de Montemayor a las 13.50 horas y mientras esperaba el otro coche de línea, entró en el bar Ruta 66 a comprar una lata de cerveza, como atestiguaron la encargada del bar y dos clientes. No había, así que las compró en otro local cercano.

Mientras se tomaba la cerveza y esperaba el autobús a Plasencia estuvo enviando mensajes por el móvil a su novia. En total 37 WhatsApp. Hicieron las paces. A las 15.20 horas tomó el autobús que salía de vuelta para la localidad salmantina.

A las pocos días, sin embargo, era detenido acusado de haber atracado una gasolinera con una pistola. «No había pruebas para condenarle y sí para absolverle», asegura su abogada. Además de los mensajes del móvil, él conservó el billete del viaje de autobús de Baños a Béjar, y era imposible que a las tres estuviera cometiendo un atraco.