David Díaz, un hispano de Los Ángeles, cumple una sentencia de 37 años a cadena perpetua en una prisión estatal por un intento de asesinato, aunque la víctima del crimen afirma que él es inocente y la testigo clave del caso confesó que lo culpó «al azar» porque la presionó la Policía.
Díaz cumple una sentencia mínima de 37 años y que se puede extender a cadena perpetua por un intento de asesinato que no cometió, según los testimonios de la propia víctima de ese crimen ocurrido en un vecindario hispano de Los Ángeles durante la noche del 14 de julio de 1998. Una versión sustentada por un testigo clave del caso y otras evidencias que ha recopilado una organización que representa legalmente a quienes -a su juicio- han sido condenados injustamente, Project for the Innocent de la Escuela de Derecho de la Universidad Loyola (Loyola Law School).
Este hombre, de 38 años, está recluido en la cárcel Pleasant Valley, en el condado de Fresno, el sexto penal al cual lo han trasladado desde que un juez le dictó sentencia en 1999. Su pesadilla comenzó durante la madrugada del 11 de agosto de 1998, cuando un comando de la Policía de Los Ángeles (LAPD) irrumpió en su casa en la ciudad de Alhambra y lo arrestó. Jamás volvió a su hogar.
Una joven, Martha Sierra, lo había acusado por el intento de homicidio de su novio, Remberto Preciado, cuando ambos caminaban en el barrio Lincoln Heights. La Policía indicó que se trató de un pleito entre pandillas y que a Preciado le preguntaron «¿de qué barrio eres?» y le dieron un tiro en la pierna.
Sierra estaba en el hospital cuando los detectives le pidieron información sobre el sospechoso y le mostraron un álbum con fotografías de pandilleros registrados en Lincoln Heights. Ella apuntó a un joven delgado, cabeza rapada, cejas pobladas y bigote incipiente. Era David Díaz.
Ese testimonio fue el que más pesó en el juicio contra Díaz, a pesar de que su defensa mostró evidencia de que él se encontraba en el cine con su familia durante la balacera.
Pero 19 años después, Sierra, reconoce que ella eligió a Díaz «al azar», porque los policías la forzaron a que escogiera a alguien, quien fuera. «Me dijeron ‘tienes que encontrar al culpable para irte a casa’. Les dije: ‘Ok, fue este muchacho’. Pero no sabía quién era», aseguró Sierra a Univision Noticias.
«David Díaz no fue el pistolero», enfatizó quien durante el incidente tenía 18 años (ahora tiene 39). «Me siento mal porque él no debería estar ahí», agregó ella.
Sierra dice que el verdadero culpable ni siquiera se parecía a Díaz, pero que no lo identificó en el álbum que le mostró la Policía. «Todo pasó muy rápido en ese momento, pero me acuerdo que era alto, de piel clara y delgado», describió al atacante, que -según Díaz y sus abogados- murió en un tiroteo.
«Él es inocente»
Aunque en el tribunal se escuchó un testimonio que debió haber echado por tierra la acusación contra Díaz, nada pasó. La propia víctima del tiroteo, Remberto Preciado, declaró en el juicio que ese joven que estaba en el banquillo de los acusados no era quien le dio un balazo en la pierna.
Ese testimonio fue el que más pesó en el juicio contra Díaz, a pesar de que su defensa mostró evidencia de que él se encontraba en el cine con su familia durante la balacera.
Pero 19 años después, Sierra, reconoce que ella eligió a Díaz «al azar», porque los policías la forzaron a que escogiera a alguien, quien fuera. «Me dijeron ‘tienes que encontrar al culpable para irte a casa’. Les dije: ‘Ok, fue este muchacho’. Pero no sabía quién era», aseguró Sierra a Univision Noticias.
«David Díaz no fue el pistolero», enfatizó quien durante el incidente tenía 18 años (ahora tiene 39). «Me siento mal porque él no debería estar ahí», agregó ella.
Sierra dice que el verdadero culpable ni siquiera se parecía a Díaz, pero que no lo identificó en el álbum que le mostró la Policía. «Todo pasó muy rápido en ese momento, pero me acuerdo que era alto, de piel clara y delgado», describió al atacante, que -según Díaz y sus abogados- murió en un tiroteo.









