Un día después de la muerte del expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, los resultados de la autopsia, a los que ha tenido acceso El Confidencial, confirman que la causa de la muerte ha sido un suicidio cometido con un rifle de caza mayor del calibre 270 con el que el exbanquero se disparó en el tórax. Las heridas que presenta el cadáver son compatibles con el suicidio, según las fuentes consultadas por este periódico cercanas a la investigación.
El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Peñarroya-Pueblonuevo, encargado de la causa abierta por la muerte de Blesa, también ha confirmado que «se ha tratado de una muerte por autolesión por arma de fuego», según ha informado El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.
Los más cercanos al fallecido se han agarrado a la tesis del accidente, pero su propio entorno admitió que Blesa era un cazador con una «abultadísima experiencia» en el manejo de armas largas. Era propietario de 15 armas y estaba en posesión de las licencias de caza D y E, que incluyen armas de tipo deportivo. Jamás en sus cacerías y monterías, dentro y fuera de España, había sufrido un percance.
Los atestados remitidos al juzgado de instrucción número 2 de Peñarroya-Pueblo Nuevo, a cargo de la investigación, señalan que Miguel Blesa llegó a la finca de ‘Puerto del Toro’, a 70 kilómetros de la capital cordobesa, a las dos de la madrugada. Llegó en su vehículo y sin compañía. En otras ocasiones le había acompañado su mujer Gema Gámez, con quien se había casado en 2013, o bien su hija y su yerno.
Blesa volvía a este coto de caza mayor, de 2.000 hectáreas y en el corazón de Sierra Morena, que conocía bien. Esta exclusiva zona de caza había sido comprada en 2005 por la inmobiliaria cordobesa Prasa, propiedad de su amigo José Romero. Desde entonces era asiduo a la finca, a la que no dejó de ir cuando Prasa tuvo que desprenderse del coto por motivos económicos. ‘Puerto del Toro’ fue comprada por la sociedad Rozuelas del Valle S.L, cuyos administradores Fermín Gallardo y Rafael Alcaide, eran igualmente muy amigos de Blesa.
Tras dormir unas cinco horas, el expresidente de Bankia se levantó para desayunar, precisamente con Alcaide. En ese momento, en la zona de viviendas del coto, además de ellos dos, solo había un trabajador y el guarda de seguridad del complejo. Según los testigos, hasta la enigmática pregunta sobre el teléfono de su mujer, todo había transcurrido dentro de la más «absoluta normalidad». Blesa parecía animado con la perspectiva de pasar varios días en la finca practicando la modalidad de caza de ‘descaste de ciervas’. Al final del desayuno fue cuando se disculpó y se levantó. Explicó que quería cambiar su vehículo de sitio y colocarlo en un lugar donde estuviera a resguardo del inclemente sol de julio en Córdoba.
Nadie volvió a verlo con vida. Luego se oyó un único disparo. Fue el trabajador del coto el que encontró el cuerpo de Blesa junto al capó de su coche con un orificio de entrada en el tórax y su rifle junto a él.
La llamada de alerta a Emergencias 112 se produjo a las 7:50 horas. Los médicos certificaron su muerte a las 8:40 horas. Poco después se desplazaron a la finca efectivos de la Guardia Civil y la autoridad judicial, que levantó el cadáver a las 12:45 horas. Los restos del exbanquero fueron conducidos al Instituto Anatómico Forense de Córdoba, donde este jueves se le practicará la autopsia.









