Acusados madre e hijo de simular un accidente para cobrar 11.000 euros

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Una madre y su hijo compartieron ayer el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial acusados de un delito de estafa por presunta simulación de un siniestro de tráfico.

El accidente por el que dieron parte a la compañía aseguradora en 2012 derivó en un procedimiento civil que cerró la Audiencia en 2015 confirmando la sentencia anterior que fijaba una cuantía de 10.993 euros de indemnización. No obstante, la compañía mantuvo su creencia de que el accidente había sido simulado y con el apoyo del informe de un investigador privado formuló denuncia por estafa a la que también se sumó la Fiscalía. El juicio se celebró ayer y ambas acusaciones pidieron una pena de prisión de dos años para los dos encausados, la madre como propietaria y tomadora del seguro, y el hijo como conductor del vehículo cuando se produjo el supuesto accidente. La representación legal de la compañía solicitó también subsidiariamente un año de prisión por falso testimonio y 15.000 euros de indemnización. La Fiscalía pide la devolución de los 10.993 euros y la nulidad de las sentencias previas por las que se condenó a la compañía.

Ambos respondieron sólo a las preguntas del letrado de la defensa, que pidió la libre absolución argumentando que el relato del siniestro que en su día ofreció el conductor es «verosímil» y que las inspecciones posteriores que se realizaron en el lugar del accidente partieron de una «localización errónea». Esta confusión justificaría que el relato de los hechos y los daños que presentaba el vehículo fuesen «incompatibles», como describieron los peritos. Además de los roces y abolladuras laterales presentaba desperfectos en la parte delantera, trasera y en los bajos.

El accidente ocurrió a las 23.30 horas del 8 de enero de 2012 en el kilómetro 224 de la N-525, en sentido Santiago. El acusado asegura que se quedó dormido y que se salió de la carretera invadiendo el carril contrario hasta colisionar con la barrera de seguridad por su lado izquierdo. El impacto habría provocado un giro que le devolvió al carril derecho quedándose parado en sentido Madrid.

Una «hipótesis aventurada», en palabras de la acusación particular que, al igual que la fiscal, inciden en que ni el gruísta que recogió el vehículo ni los profesionales que realizaron los posteriores informes advirtieron restos del siniestro. «No hay la más mínima transferencia de pintura en la bionda, ni restos de aceite o líquidos derramados ni cristales», afirmaron, a pesar de que los daños que sufría el vehículo implicarían la presencia de este tipo de vestigios en la zona «que nadie apreció», indicó el letrado que representa a la compañía. La fiscal sostiene que existen elementos objetivos claros de que «no se produjo el accidente».