Seguridad privada no tiene regulación oficial en México

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Cada vez más hombres y mujeres se integran en labores de seguridad privada para prestar este servicio a familias de empresarios o de quienes lo soliciten. Su misión: evitar atentados en contra de dichos personajes de la farándula o de quienes requieran protección personal. Su estrategia: la presencia discreta, mezclada en el entorno para pasar desapercibidas para reaccionar en cualquier momento.

Sus funciones no solo se reducen a maniobras duras y portar armas de fuego; también deben pensar, analizar y tomar decisiones en momentos de crisis; lo realizan al confundirse en el entorno social, sin dejar de observar cualquier movimiento sospechoso, advierte Luis Escobar Aubert, especialista nacional de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Abandonadas más de 500 mil casas en el Valle de México Una industria que creció exponencialmente en la última década de manera desordenada, sin que autoridades muestren la capacidad suficiente para regular a las empresas del sector, en un país donde hay un policía público por cada 996 habitantes para combatir el crimen, de acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi). El sector creció en la última década y de manera irregular y difícilmente se podrá ordenar a las miles de empresas que existen en el país y que surgieron por la inseguridad que se vive en algunas zonas del territorio nacional, afirmó el experto y académico.

Se calcula que en México, operan alrededor de unas ocho mil empresas de manera irregular que prestan servicios de seguridad privada, de las cuales sólo 800 están registradas ante la Secretaría de Seguridad Pública Federal, en su mayoría dirigidas por ex policías de diferentes corporaciones policíacas, sostuvo Daniel García González, director General de Multisistemas de Seguridad Industrial del Valle de México. Afirmó que dichos negocios no registrados, superan el número de agentes independientes incorporados a prestadoras que operan de manera formal en México.

Ante esta situación, la demanda de seguridad privada crece y los empresarios se aprovechan para alimentar su fuerza laboral entre desempleados, ex policías y personas con escasa instrucción escolar que encuentran en esta industria una oportunidad de empleo con pocas exigencias. Lo anterior implica que existen más de 600 mil guardias privados que prestan el servicio de manera irregular, en la industria denominada «patito», lo que representa un grave riesgo para el usuario debido a que se contrata gente que no «está identificada, que no saben si tiene antecedentes penales, que no saben cuál es su historial laboral, si se les ha hecho algún examen toxicológico, psicológico, médico y esto, los convierte en meter al enemigo en casa».

Argumentó el especialista que estas empresas son contratadas por los precios bajos que cobran y buscan ahorrarse unos pesos, pero olvidan que lo más importante es la salvaguarda de quienes los contratan. Afirmó que una mayoría de los negocios registrados se rigen bajo los lineamientos de la Secretaría de Gobernación, por lo que consideró necesario combatir a las más de ocho mil empresas de seguridad privada que no están regularizadas, debido a que ponen en peligro la integridad, el patrimonio y de millones de mexicanos. E insistió que con base en cálculos del Consejo Nacional de Seguridad Privada (CNSP), en México que estos miles de compañías operan sin los lineamientos necesarios que garanticen la integridad de las personas y creció de manera exponencial el servicio de escoltas privados, sin tener la capacitación adecuada y la profesionalización, acotó el especialista.

El salario promedio de guardias intramuros es apenas de 4 mil 500 pesos y de 15 mil para escoltas y guardaespaldas, cuando su ingreso mensual debería ser de entre 25 mil y 30 mil pesos, afirmó Escobar Aubert.