{"id":3628,"date":"2017-08-24T23:25:30","date_gmt":"2017-08-24T21:25:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eldetectivepress.org\/?p=3628"},"modified":"2017-08-28T23:30:59","modified_gmt":"2017-08-28T21:30:59","slug":"tres-millones-de-espias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elbuscadordeldetective.info\/?p=3628","title":{"rendered":"Tres millones de esp\u00edas"},"content":{"rendered":"<p>Aqu\u00ed vive un detective privado. En un barrio familiar, en una calle tranquila, en una casa prolija, de esas que desde su fachada anuncian que all\u00ed dentro todo est\u00e1 en orden. Cuatro c\u00e1maras de seguridad apuntan hacia la entrada. Javier Mart\u00ednez, director de A.Access, abre la puerta, camina 20 pasos y se sienta detr\u00e1s de un escritorio. Las oficinas de los detectives son torpes como las escenograf\u00edas de las pel\u00edculas que no tienen dinero para gastar en decoraci\u00f3n. Son despachos forzados, que intentan cumplir con el imaginario del cliente pero en los que se nota que nadie pasa demasiado tiempo. Los investigadores est\u00e1n c\u00f3modos en la calle y no entre cuatro paredes.<\/p>\n<p>Sobre la mesa hay una hoja con apuntes de un caso, que \u00e9l voltea antes de empezar a hablar: la regla de oro de un buen detective es la fidelidad con el cliente, se trate de un marido celoso, de una mujer que se siente espiada, de un periodista de investigaci\u00f3n que encarg\u00f3 una c\u00e1mara oculta o de un patr\u00f3n que sospecha que algunos de sus empleados lo estafa. Esta breve relaci\u00f3n laboral incluye un pacto de silencio entre las dos partes que no se rompe jam\u00e1s. Por eso, cuando un detective se cruza con un viejo cliente finge no conocerlo.<\/p>\n<p>Javier Mart\u00ednez tiene el aspecto de un tipo neutro, de un tipo que trabaj\u00f3 su imagen para lucir como una sombra. Y aun as\u00ed, para no arriesgarse a dejar de ser un perfecto desconocido, proh\u00edbe que le tomen fotos. No tiene cuenta de Facebook ni de Twitter ni utiliza Whatsapp. El \u00fanico detalle que parece no tener bajo control es la forma en que algunas palabras salen de su boca, un poco atascadas por la ansiedad. Ning\u00fan hombre puede vivir con la exigencia de ser infalible sin esperar secuelas.<\/p>\n<p>R\u00edgido, mirando a los ojos, con el convencimiento que dan 40 a\u00f1os de experiencia, dice:<\/p>\n<p>\u2014Esto es blanco o negro. Nosotros somos contundentes en lo que logramos. Pero vigilar al otro sin que te descubra es muy estresante, porque uno est\u00e1 expuesto a situaciones de tensi\u00f3n, no hay horarios y nunca sab\u00e9s d\u00f3nde vas a terminar el d\u00eda. Uno no tiene una vida tranquila.<\/p>\n<p>Para seguir los pasos de una persona en un caso simple, pong\u00e1mosle en una infidelidad, se necesita un m\u00ednimo de cuatro investigadores, una moto, un auto, una c\u00e1mara, un grabador y una computadora. Ning\u00fan detective trabaja solo. \u00abCuando seguimos a alguien no est\u00e1 cronometrado como te hacen creer en el cine, ac\u00e1 te agarra un sem\u00e1foro en rojo y lo perdiste. Y tampoco trabajamos con hackers, porque en nuestro pa\u00eds est\u00e1 muy protegida la informaci\u00f3n\u00bb, dice Ricardo Dom\u00ednguez, antiguo miembro de la direcci\u00f3n de Inteligencia de la Polic\u00eda, antiguo edil por el Partido Colorado y detective privado desde la d\u00e9cada de 1980.<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s complejo es el trabajo, m\u00e1s se multiplican estos recursos. \u00abUna vez llegamos a ser 24 personas tras un mismo blanco\u00bb, cuenta Mart\u00ednez. Lo habitual es que la recopilaci\u00f3n de pruebas dure por lo menos unos cinco o seis d\u00edas, que es el tiempo que se tarda en repetir los patrones de conducta. As\u00ed de previsibles somos cuando se nos observa desde la penumbra.<\/p>\n<p>Los costos var\u00edan de acuerdo a cada agencia de investigaci\u00f3n, la tarea y el lugar. No es lo mismo un seguimiento en Montevideo que en el interior o fuera del pa\u00eds. \u00abEn el interior ten\u00e9s que estar m\u00e1s tranquilo y cubierto, porque ven un auto con chapa de la capital parado cuatro horas en un mismo lugar y llaman a la Polic\u00eda\u00bb, explica Fernando, uno de los fundadores de la empresa E&#038;F. Algunos detectives cobran US$ 150 por d\u00eda, otros US$ 1.000 la semana y hasta US$ 6.000 si la tarea implica infiltrarse como empleado en una empresa durante algunos meses.<\/p>\n<p>Enrique y Fernando, que prefirieron no revelar sus apellidos, son socios desde hace 25 a\u00f1os en la firma E&#038;F y aseguran que llegaron a facturar US$ 100.000 por una investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Este es un ambiente muy competitivo. Te hacen emboscadas, te llaman para putearte, hasta nos bale\u00f3 una v\u00edctima. Pero nosotros no tenemos dudas de que somos los mejores \u2014dice Enrique, con una sonrisa de oreja a oreja.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de la puerta.<br \/>\nEn el trabajo de campo (o sea, en los seguimientos) los investigadores pueden ser tan j\u00f3venes y tan viejos como sea necesario para volverse invisibles en el h\u00e1bitat de la v\u00edctima. En los equipos siempre hay mujeres: \u00abSon fundamentales por su capacidad de observaci\u00f3n\u00bb, dice el detective Jack, nieto del primer fundador de una agencia de investigaciones privadas en Uruguay. Su misi\u00f3n es conseguir una imagen y un audio que termine con las sospechas del cliente. Por eso en este negocio no existen los grises, porque luego de que uno ve y escucha, \u00bfqu\u00e9 otra prueba necesita?<\/p>\n<p>En el pa\u00eds del secretismo, de la informaci\u00f3n protegida hasta para identificar al propietario de una l\u00ednea telef\u00f3nica, cada vez m\u00e1s personas quieren espiar a otros o contratar a un profesional para que haga el trabajo sucio. \u00abHay m\u00e1s clientes que antes porque ac\u00e1 todo es oculto. Todo es muy burocr\u00e1tico, incluso hacer una denuncia\u00bb, dice Javier Mart\u00ednez, y desliza: \u00abEs una l\u00e1stima que el Estado no utilice detectives privados porque podr\u00edamos ser de mucha ayuda\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor ejemplo?<\/p>\n<p>\u2014Para el robo de combustible, el mal uso de veh\u00edculos oficiales, la declaraci\u00f3n alterada de horas extras trabajadas, falsas licencias por enfermedad.<\/p>\n<p>La consulta de moda es \u00abla sospecha de estar siendo espiado\u00bb, una categor\u00eda del servicio que gan\u00f3 fuerza gracias a la popularidad de los smartphones. En internet, por US$ 200, se puede comprar una aplicaci\u00f3n para m\u00f3viles con sistema operativo Android. En cinco minutos se descarga en el celular de la v\u00edctima, y luego, con un usuario y una contrase\u00f1a, el esp\u00eda accede a un sitio web en el que visualiza la informaci\u00f3n y hasta el sonido ambiente. Es decir: se puede escuchar qu\u00e9 dice y hace una persona las 24 horas del d\u00eda sin dejar rastros.<\/p>\n<p>En Ciudad Vieja, en La tienda del detective, venden una calculadora que es una c\u00e1mara, un espejo que es una c\u00e1mara, una corbata que es una c\u00e1mara, lentes que son una c\u00e1mara, un pendrive que es una c\u00e1mara, un cargador de celular que es una c\u00e1mara, un oso panda que es una c\u00e1mara. El lente tiene el espesor de un mil\u00edmetro y est\u00e1 escondido en una de las patas del peluche. Hoy todos podemos ser moscas en HD.<\/p>\n<p>La sombra de la ley.<br \/>\nPero investigar la rutina de alguien sin violar su privacidad, ese es otro tema. Con la condici\u00f3n de mantenerse an\u00f3nimo, un detective privado confiesa que cada mes \u00e9l pincha celulares, aunque est\u00e9 prohibido. Adem\u00e1s de la opci\u00f3n del software hay un par de alternativas \u00abtodav\u00eda m\u00e1s ilegales\u00bb, dice. En esta profesi\u00f3n hay l\u00edmites \u00e9ticos y hay l\u00edmites judiciales: intervenir una l\u00ednea, escarbar en la correspondencia ajena, ingresar a una propiedad privada, ocultar micr\u00f3fonos y c\u00e1maras, filmar a alguien en su hogar sin su permiso, pagar por informaci\u00f3n a un empleado p\u00fablico, todo eso est\u00e1 penado por ley si se hace sin la orden de un juez. La astucia est\u00e1 en saber c\u00f3mo tener ojos y o\u00eddos sin ensuciarse las manos.<\/p>\n<p>Enrique y Fernando lo explican as\u00ed: \u00abNuestro trabajo es documentar todo lo que el cliente y el abogado no pueden, es ir un paso m\u00e1s lejos de la Polic\u00eda. Digamos que de la puerta para afuera te registramos todo\u00bb.<\/p>\n<p>El informe de un detective a veces funciona como un atajo, como una forma de comprobar la mentira sin tener que pasar por un juzgado. Cuando se comprueba que un empleado roba, lo habitual no es hacer una denuncia, sino ponerle frente a sus narices las pruebas y la carta de renuncia para que firme.<\/p>\n<p>Otras veces, una investigaci\u00f3n se concibe como un c\u00famulo de pruebas para un juicio. En esos casos, cuando se agarra a la v\u00edctima in fraganti, tiene que haber un escribano presente que estampe su firma en un acta, para darle un respaldo legal al material.<\/p>\n<p>\u2014Esto es blanco o blanco. Nosotros no nos quedamos con nada. Cuando termina la investigaci\u00f3n le damos todas las pruebas al cliente. Eso s\u00ed, grabamos hasta cuando estamos grabando, porque la gente te dice una cosa y despu\u00e9s dice otra \u2014cuenta Fernando.<\/p>\n<p>Para ahorrarse problemas con la ley, algunos detectives optan por darles instrucciones a sus clientes sobre c\u00f3mo esconder los artefactos de espionaje en sus propiedades. O les venden un \u00abcelular esp\u00eda\u00bb para que le obsequien a la v\u00edctima. Tambi\u00e9n hay quienes firman un documento con el due\u00f1o de casa, otorg\u00e1ndole el permiso para cruzar la puerta.<\/p>\n<p>Y alguno, como Ricardo Dom\u00ednguez, prefiere no arriesgarse y solo acepta ingresar a un hogar para revisar si hay o no un equipo instalado. Dice que uno se sorprender\u00eda si supiera la cantidad de esposos que esp\u00edan a sus esposas. Dice que cuando descubre una c\u00e1mara oculta es como si le viera el rostro a alguno de sus colegas.<\/p>\n<p>Dom\u00ednguez sonr\u00ede y los bigotes se le ensanchan. Le hace gracia porque ac\u00e1 los detectives se cuentan con los dedos de las manos pero entre ellos no tienen trato. Sentado en la cabecera de una mesa llena de diarios, junto a una silla con una pila de diarios y extendiendo una mano hacia un balc\u00f3n donde hay m\u00e1s diarios acumulados, dice que esto es un centro de operaciones: \u00abDesde ac\u00e1 yo dirijo todo\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA qui\u00e9n dirige?<\/p>\n<p>\u2014Nosotros en el equipo tenemos a psic\u00f3logos, abogados, escribanos, polic\u00edas, militares retirados, toda gente de confianza que entrenamos. Y tenemos lo mismo que tiene la Polic\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfArmas?<\/p>\n<p>\u2014No, videntes. Un servicio de investigadores necesita tener un buen lobby.<\/p>\n<p>Clientes a la carta.<br \/>\nLa agencia de investigaciones Detective Jack est\u00e1 por cumplir 100 a\u00f1os de trayectoria \u00abbuscando la verdad\u00bb. Su director, el Jack de la tercera generaci\u00f3n, cree que una de las virtudes de este oficio es que \u00absobrevive a las crisis econ\u00f3micas y a las zafras de temporada\u00bb. Dom\u00ednguez est\u00e1 de acuerdo: \u00abInfieles con las parejas y con los patrones van a existir siempre\u00bb. Ahora mismo hay m\u00e1s investigadores y m\u00e1s clientes que nunca. \u00abHoy en d\u00eda ver detectives en programas de televisi\u00f3n es com\u00fan. Yo creo que somos un tema actual, f\u00edjate que estamos por escribir un libro\u00bb, anuncian los investigadores de E&#038;F.<\/p>\n<p>La popularidad de este oficio se puede medir en el pu\u00f1ado de clientes que cada semana golpean la puerta de los detectives, habitualmente atra\u00eddos por un anuncio en las P\u00e1ginas Amarillas, en el diario de los clasificados o en Mercado Libre. Los detectives de E&#038;F, que tienen experiencia en ventas \u2014uno era vendedor de chocolates y el otro de alfombras\u2014 apuestan a que la inversi\u00f3n en publicidad les ayude a posicionarse en el mercado, por eso cada a\u00f1o gastan $ 300.000 en marketing.<\/p>\n<p>\u00abHay un porcentaje de clientes que vienen diciendo que escuchan ruidos o que est\u00e1n armando bombas en el piso de abajo o que sienten olores porque hay una destiler\u00eda de droga: a esos los rechaz\u00e1s con alguna excusa\u00bb, explica Jack. \u00abLa sociedad y la tecnolog\u00eda hicieron que este viejo oficio se diversifique y profesionalice\u00bb, agrega, hasta alcanzar \u00abest\u00e1ndares similares a los de la inteligencia militar\u00bb.<\/p>\n<p>Los enga\u00f1os amorosos siguen acaparando la agenda (contratan por igual mujeres y hombres), pero en el rubro familiar tambi\u00e9n hay padres que quieren investigar a sus hijos, novios que investigan a sus parejas antes de contraer matrimonio, y familiares que buscan a parientes desaparecidos. Hay aseguradoras que desconf\u00edan de los damnificados, y empresas internacionales que pagan para investigar la letra chica de los contratos con sus futuros socios locales. Y, sobre todo, se trabaja para empresas que sospechan de robos y deslealtad en su plantilla de empleados. Otras quieren comprobar licencias por enfermedad y juntar documentaci\u00f3n para juicios laborales.<\/p>\n<p>\u2014Ac\u00e1 nadie se salva. Nosotros les descubrimos secretos a personajes famosos de la tele, a deportistas y hasta a pol\u00edticos \u2014dice Fernando.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA pol\u00edticos?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Le hicimos un seguimiento a un ministro. Nos contrat\u00f3 la mujer.<\/p>\n<p>Otra categor\u00eda en expansi\u00f3n es la de los amantes virtuales. En este caso los clientes suelen ser mujeres, que llegan a costear viajes al exterior para ver el verdadero rostro de su amado. Dom\u00ednguez los detesta: \u00abRoban, destruyen hogares, lo hacen por deporte\u00bb, dice. En su tiempo libre, este investigador de 70 a\u00f1os ingresa al chat de citas Badoo y se entrena identificando perfiles falsos.<\/p>\n<p>La placa so\u00f1ada.<br \/>\nEl detective privado El\u00edas Ribal dise\u00f1\u00f3 un logo para su empresa que tiene al Ojo de Horus y un \u00e1guila blanca. El ojo es un talism\u00e1n egipcio que protege de la envidia y el ave representa el acecho inevitable: \u00abLas \u00e1guilas blancas siempre sobrevuelan la monta\u00f1a y cuando se le acercan a una presa es porque est\u00e1n decididas, porque ya tienen toda la informaci\u00f3n y a la v\u00edctima no le queda escapatoria\u00bb, narra con satisfacci\u00f3n. Ribal tiene 39 a\u00f1os y hasta hace un tiempo era militar. Se pas\u00f3 a la investigaci\u00f3n privada para ganar un sueldo mejor, al igual que varios de sus colegas.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfc\u00f3mo se aprende a ser detective? A falta de una educaci\u00f3n formal, aprendi\u00f3 con un funcionario de la Armada que, en confianza, le ense\u00f1\u00f3 t\u00e1cticas de espionaje. Luego, siguiendo las huellas de otros detectives con experiencia, hizo un curso en Buenos Aires y otro en Brasil. Los que pueden m\u00e1s, como Jack, estudian en Israel, en Estados Unidos y en Espa\u00f1a: la verdadera meca de esta profesi\u00f3n. En las agencias locales suele haber un \u00fanico investigador con conocimientos que despu\u00e9s entrena al resto del equipo.<\/p>\n<p>Los espa\u00f1oles s\u00ed que saben c\u00f3mo tratar a sus detectives. Para conseguir una placa que avale su profesi\u00f3n antes necesitan ir a la universidad, porque all\u00ed los detectives son licenciados. En la regi\u00f3n, Brasil es el \u00fanico lugar donde las investigaciones privadas est\u00e1n legisladas. En Uruguay, ni la antig\u00fcedad de este oficio, ni el v\u00ednculo cada vez m\u00e1s fluido que mantienen las firmas locales con asociaciones extranjeras de detectives \u2014interesadas en intercambiar datos de empresas locales con sus clientes extranjeros\u2014 han resultado aunque sea un art\u00edculo en una ley.<\/p>\n<p>Jack dice: \u00abEl Ministerio del Interior tuvo la intenci\u00f3n de regular las investigaciones hace un tiempo, como un agregado en la regulaci\u00f3n de los guardias de seguridad, pero se cay\u00f3 inmediatamente. Siempre nos movimos en un vac\u00edo legal, por eso lo que hacemos no est\u00e1 autorizado pero tampoco est\u00e1 prohibido\u00bb.<\/p>\n<p>En tiempos de inseguridad, tener una ley de su lado ser\u00eda cosa buena. Por ejemplo para evitar que los transe\u00fantes los denuncien cuando hacen un seguimiento en moto, o los vecinos cuando se estacionan por demasiado tiempo en un mismo lugar. \u00abTenemos que cuidarnos de que no nos descubra la v\u00edctima pero tambi\u00e9n de evitar a los polic\u00edas, porque ten\u00e9s que explicarles lo que est\u00e1s haciendo y esperar que te crean. Ser\u00eda mucho m\u00e1s f\u00e1cil si estuvi\u00e9ramos en un registro, si tuvi\u00e9ramos un carn\u00e9 y controlaran a quienes trabajan de esto, sobre todo para ahuyentar a los oportunistas\u00bb, dice Enrique, de E&#038;F.<\/p>\n<p>Es que en este mundo, las v\u00edctimas no son las \u00fanicas acusadas de mentir.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSe pierde la confianza luego de descubrir tanto enga\u00f1o?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Yo siento l\u00e1stima por mis hijos, por el d\u00eda en que decidan casarse. \u00bfY sab\u00e9s qu\u00e9? Tom\u00e1, llevate una tarjeta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPara qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014Ya vas a volver para pedirnos que investiguemos a tu novio.<\/p>\n<p>Un detective tras los pasos de Pablo Gonc\u00e1lvez.<br \/>\nEs com\u00fan que los detectives viajen en busca de \u00abamantes virtuales\u00bb que enga\u00f1an y estafan a mujeres de todo el mundo. Entre las historias recabadas, la de Ricardo Dom\u00ednguez es la m\u00e1s llamativa. \u00abHace poco, una clienta me llam\u00f3 desesperada porque su sobrina de 39 a\u00f1os estaba siendo acosada por un hombre que hab\u00eda conocido en el chat Badoo, y con quien hab\u00eda tenido un encuentro en un boliche de Buceo. Cuando lo ve, la joven se da cuenta de que era el tiple asesino Pablo Gonc\u00e1lvez, quien incluso le mostr\u00f3 la cicatriz de la pu\u00f1alada que recibi\u00f3 en la c\u00e1rcel. Ella inmediatamente se fue, pero \u00e9l ya ten\u00eda su n\u00famero y su direcci\u00f3n. Le indiqu\u00e9 que cortara el di\u00e1logo, la acompa\u00f1amos a su trabajo y por las noches le d\u00e1bamos resguardo en su casa. Gonc\u00e1lvez le escrib\u00eda mensajes desde tres celulares distintos, a cualquier hora. Finalmente, como una t\u00e1ctica, le pedimos que respondiera que iba a ir a visitar a un pariente a El Pinar, porque \u00e9l hab\u00eda tenido una casa all\u00ed. Unos d\u00edas despu\u00e9s, le mand\u00f3 la foto de un cementerio. Ella pudo volver a su vida normal cuando supo que el homicida hab\u00eda sido detenido en Paraguay\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSolucion\u00e1s un problema, pero destroz\u00e1s vidas\u00bb.<br \/>\n\u00abLos uruguayos somos vivos y somos bobos\u00bb, dice Javier Mart\u00ednez antes de comenzar a narrar los casos m\u00e1s ins\u00f3litos que investig\u00f3. La mayor\u00eda de las an\u00e9cdotas tienen que ver con empleados que fingieron lesiones para asegurarse licencias m\u00e9dicas o ganar un juicio laboral. \u00ab\u00bfEl m\u00e1s absurdo? He visto a una persona con un parte de incapacidad por problemas lumbares graves corriendo una 5K en la rambla de Pocitos. Nosotros \u00edbamos al lado, film\u00e1ndolo\u00bb, cuenta. \u00abSomos infieles y adem\u00e1s rebuscados\u00bb, opina Enrique, de E&#038;F. \u00abLa persona que enga\u00f1a no sabe c\u00f3mo guardar el secreto. El uruguayo lo vive como una aventura, pero llega a la casa y se siente mal con su mujer y habla y habla casi hasta delatarse\u00bb. Los detectives coinciden en que el momento m\u00e1s dif\u00edcil del trabajo es cuando se le entregan las pruebas al cliente. \u00abTenemos que ser medio psic\u00f3logos nosotros, porque a algunos les solucion\u00e1s un problema pero a otros les destroz\u00e1s la vida\u00bb, dice Jack.<\/p>\n<p>El compa\u00f1ero nuevo, \u00bfes un esp\u00eda?<br \/>\nAdem\u00e1s de las infidelidades, el otro rubro de peso para las agencias de investigaciones privadas son las averiguaciones empresariales. Algunas firmas contratan los servicios de detectives locales desde el exterior para chequear si un futuro socio no tiene nada que ocultar. \u00abDe la misma manera, cuando nosotros necesitamos informaci\u00f3n de una empresa del exterior, les pedimos ayuda a asociaciones de detectives de otros pa\u00edses. En este negocio tambi\u00e9n se cayeron las fronteras\u00bb, dice Javier Mart\u00ednez. Otra tarea cada vez m\u00e1s habitual es rastrear a aquellos empleados que est\u00e1n realizando un \u00abrobo hormiga\u00bb. El\u00edas Ribal explica que cuando el patr\u00f3n tiene esta sospecha, \u00abel seguimiento se hace desde afuera \u2014investigando camiones, sigui\u00e9ndolos en moto o en auto\u2014 o infiltr\u00e1ndose adentro\u00bb.<\/p>\n<p>En estos casos hay que buscar a un investigador que cumpla con el perfil espec\u00edfico, para no levantar dudas. \u00abPara que esto funcione el empleado esp\u00eda tiene que empezar bien de abajo, nunca como encargado. \u00bfPor qu\u00e9? Porque es en los cargos m\u00e1s chicos que llegan los rumores\u00bb, explica.<\/p>\n<p>Algunas investigaciones pueden durar meses. \u00abUno tiene que saber que va a haber muchos involucrados. Ten\u00e9s a la persona que trabaja en el dep\u00f3sito, otra que deja constancia cada vez que sale mercader\u00eda, otra que hace la seguridad y ten\u00e9s a los que te hacen el reparto. Hasta ah\u00ed ya son por lo menos cuatro personas que pueden estar involucradas\u00bb, dice.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los detectives consultados, muchos de sus clientes no realizan una denuncia cuando encuentran al culpable. \u00abNo suelen ir a la comisar\u00eda por un tema de imagen. O depende del empleado que sea. Por lo general les muestran las pruebas y les piden que firmen la renuncia, aunque alguna vez me ha tocado ir a alg\u00fan juzgado a declarar: presento las filmaciones y fotograf\u00edas y explico c\u00f3mo se obtuvo el material\u00bb, cuenta Jack.<\/p>\n<p>Estos casos suelen ser bastante peligrosos, por eso son los m\u00e1s caros. \u00abSuelen salir entre US$ 5.000 y 6.000 si se trata de una tarea compleja\u00bb, detalla este detective.<\/p>\n<p>En este rubro las an\u00e9cdotas son variadas. A Enrique y Fernando, de E&#038;F, les sucedi\u00f3 que los propios empleados ladrones, al descubrir el seguimiento, llamaron a la Polic\u00eda. \u00abFue una locura, los tipos pensaban que est\u00e1bamos ah\u00ed para robarles a ellos. Los oficiales no entend\u00edan nada, primero nos apuntaban a nosotros y a medida que les \u00edbamos explicando se daban vuelta para apuntarles a ellos\u00bb, cuenta Fernando.<\/p>\n<p>Ribal recuerda otro caso ins\u00f3lito: \u00abLe pusimos un GPS al cami\u00f3n y los seguimos hasta el final del trayecto, que era un terreno bald\u00edo frente a un edificio. En eso viene una se\u00f1ora jubilada y nos ponemos a conversar. La se\u00f1ora nos cuenta que all\u00ed intercambian mercader\u00eda y que desde su apartamento se ve\u00eda todo clarito. \u00bfPod\u00e9s creer que fue ella la que sac\u00f3 las fotos y film\u00f3 con la tablet que le regal\u00f3 Tabar\u00e9? Gracias a ella terminaron nueve empleados presos\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aqu\u00ed vive un detective privado. En un barrio familiar, en una calle tranquila, en una casa prolija, de esas que desde su fachada anuncian que all\u00ed dentro todo est\u00e1 en orden. Cuatro c\u00e1maras de seguridad apuntan hacia la entrada. Javier Mart\u00ednez, director de A.Access, abre la puerta, camina 20 pasos y se sienta detr\u00e1s de <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3631,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3628","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-mundo-del-detective"],"wps_subtitle":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elbuscadordeldetective.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3628","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elbuscadordeldetective.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elbuscadordeldetective.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elbuscadordeldetective.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elbuscadordeldetective.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3628"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.elbuscadordeldetective.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3628\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3630,"href":"https:\/\/www.elbuscadordeldetective.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3628\/revisions\/3630"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elbuscadordeldetective.info\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3631"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elbuscadordeldetective.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3628"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elbuscadordeldetective.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3628"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elbuscadordeldetective.info\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3628"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}